Niñeras de Simón Bolívar

 Negra Matea

La "Negra Matea" fue una figura fundamental en la vida de Simón Bolívar. Era una mujer afrodescendiente que sirvió en la casa de la familia Bolívar en San Mateo. Matea cuidó a Simón desde su infancia, especialmente tras la muerte de su madre cuando él era muy joven. Ella se convirtió en una figura materna para el futuro Libertador, brindándole cuidado, afecto y protección. Su relación es un ejemplo de los lazos complejos y profundos que se formaban entre las personas esclavizadas y las familias adineradas en la época colonial, y su influencia fue crucial en la formación del carácter de Bolívar.

Negra Hipólita


Hipólita Bolívar (San Mateo, Aragua, 1763 - Caracas, 1835), conocida cariñosamente como la Negra Hipólita, fue una figura fundamental en la vida del Libertador Simón Bolívar. Ella fue su ama de crianza y nodriza, y Bolívar la consideró su verdadera madre, llegando a referirse a ella también como su "padre" en una carta.

Importancia en la Vida de Simón Bolívar:

Nodriza y Madre de Crianza: Hipólita, quien era una esclava de la familia Bolívar, fue llamada a Caracas poco después del nacimiento de Simón en 1783. La salud de la madre biológica de Bolívar, Doña María de la Concepción Palacios, era precaria, por lo que Hipólita asumió la tarea de amamantarlo y cuidarlo durante sus primeros años de vida. Aunque no fue la única nodriza que tuvo Bolívar (Inés Mancebo de Miyares también lo amamantó brevemente), fue Hipólita quien desarrolló el vínculo más profundo y duradero con él.

Figura Materna: Bolívar quedó huérfano de padre a los dos años y de madre a los nueve. Hipólita, con su afecto y cuidados constantes, se convirtió en la figura materna principal en su infancia, compensando la ausencia de su madre biológica. Ella se encargó por completo de él, guiando sus primeros pasos y enseñándole sus primeras palabras.

Reconocimiento y Cariño de Bolívar: A lo largo de su vida, Bolívar profesó un inmenso cariño y agradecimiento por Hipólita. Este sentimiento quedó plasmado en sus escritos. En una carta dirigida a su hermana María Antonia en 1825, Bolívar le escribe: "Te mando una carta de mi madre Hipólita, para que le des todo lo que ella quiera; para que hagas por ella, como si fuera tu madre. Su leche ha alimentado mi vida y no he conocido otro padre que ella". Un encuentro emotivo se produjo en Caracas en 1827, cuando Bolívar, al ver a Hipólita entre la multitud, abandonó su puesto para abrazarla.

Libertad y Fidelidad: En 1821, tras la batalla de Carabobo, Bolívar concedió la libertad a los esclavos que le quedaban, entre ellos a Hipólita. Sin embargo, ella permaneció fiel a la familia Bolívar, unida por lazos de amor y gratitud.

Legado:

La Negra Hipólita es recordada en Venezuela como un símbolo de maternidad, amor y lealtad. Sus restos simbólicos reposaron en la cripta de la familia Bolívar en la Catedral de Caracas hasta el 8 de marzo de 2017, cuando fueron trasladados al Panteón Nacional, junto a los restos de Matea Bolívar y la Jefa Apacuana, como reconocimiento a su importancia histórica y su papel en la formación de la figura del Libertador. También existe un parque en Valencia, estado Carabobo, que lleva su nombre.


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